Mi amigo
abrió el cajón de la cómoda de su esposa y levanto un paquete envuelto en papel
de seda: Esto dijo… no es un simple paquete, es lencería. Tiro el papel que lo
envolvía y observo la exquisita seda y el encaje.
Ella compro
esto la primera vez que fuimos a Europa, hace 8 o 9 años. Nunca lo uso. Lo
estaba guardando para una “ocasión especial”.
Bueno… creo
que esta es la ocasión. Se acerco a la cama y coloco la prenda junto con las
demás ropas que iba a llevar a la funeraria. Su esposa acababa de morir.
Volviéndose hacia mí, dijo:
“No guardes
nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial”.
Todavía
estoy pensando en esas palabras.. ya han cambiado mi vida.
Ahora estoy
leyendo mas y limpiando menos.
Me siento
en la terraza y admiro la vista sin fijarme en las malas hierbas del jardín.
Paso mas
tiempo con mi familia y amigos y menos tiempo en el trabajo.
He
comprendido que la vida debe ser un patrón de experiencias para disfrutar, no
para sobrevivir.
Ya no
guardo nada.
Uso mis
copas de cristal todos los días.
Me pongo mi
saco nuevo para ir al supermercado, si así lo decido y me da la gana.
Ya no
guardo mi mejor perfume para fiestas especiales, lo uso cada vez que me provoca
hacerlo.
Las frases
“algún día…” y ” uno de estos días”, están desapareciendo de mi vocabulario.
Si vale la
pena verlo, escucharlo o hacerlo, quiero verlo, escucharlo, hacerlo ahora.
No estoy
seguro de lo que habría hecho la esposa de mi amigo si hubiera sabido que no
estaría aquí para el mañana que todos tomamos tan a la ligera.
Creo que hubiera
llamado a sus familiares y amigos cercanos. A lo mejor, hubiera llamado a
algunos antiguos amigos para disculparse y hacer las paces por posibles enojos
del pasado.
Me gusta
pensar que hubiera ido a comer comida china, su favorita.
Son esas
pequeñas cosas dejadas sin hacer las que me harían enojar si supiera que mis
horas están limitadas.
Enojado
porque deje de ver a buenos amigos con quienes me iba a poner en contacto
“algún día”...
Enojado
porque no escribí ciertas cartas que pensaba escribir “uno de estos días”.
Enojado y
triste porque no le dije a mis hermanos y a mis hijos con suficiente
frecuencia, cuanto los amo.
Ahora trato
de no retardar, detener o guardar nada que agregaría risa y alegría a nuestras
vidas.
Y cada
mañana me digo a mí mismo que este día es especial,.... cada día, cada hora,
cada minuto… es especial… cada día, cada hora, cada minuto… cada segundo es
especial.
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